En la Bolsa terminaron sus nodos para conectarse

Ayer las vecinas y vecinos de la Bolsa construyeron sus primeros 6 nodos y 12 antenas para conectarse con el enlace que existe en su pueblo. Se juntaron 9 hombres, 7 mujeres y muchos niños para participar en el proceso. A las 10 de la mañana Jesi, Gui e Isa de AlterMundi llegamos a la casa de Clau y Munky para facilitar el taller, y a las 8 de la tarde ya estaban terminando de instalar el primer nodo en el techo de la casa. Cada persona hizo diversas tareas, y entre todas atornillaron, cortaron, armaron cables con la crimpadora, prepararon caños,…. Solo paramos para almorzar un rato al mediodía: mucha gente con una herramienta en una mano y la comida en la otra. En la noche festejamos todas juntas el éxito, y aprovechando el entusiasmo el grupo empezo a hacer planes para las proximas reuniones y crecimiento de su propia red.

Las cumbres no son tan altas!

Una casualidad nos hizo encontrar que en la Pampa de Achala, muy cerca del punto que tiene vista directa hacia Nono y hacia el lago de Los Molinos, hay una escuela de montaña: la Ceferino Namuncurá. Nuestros amigos de NonoLibre se dedicaron entonces a gestionar la posibilidad de poner allí arriba una pequeña torre, con sus equipos de comunicación y sistema de energía solar, para lograr el salto que uniera los valles.

En el día de ayer, con una jornada que comenzó a las 7AM y terminó a la 1AM del día siguiente, dimos el primer paso concreto para materializar este sueño. Dejamos instalada la torre y sistema de energía y los equipos colocados. Sólo resta completar la orientación del otro extremo del enlace y decidir dónde bajaremos la señal en NonoLibre.

De la partida, fuimos cinco del lado de AlterMundi y nueve de NonoLibre. Los recursos que se consiguieron movilizar colectivamente fueron impresionantes: la herrería, tramo de torre, soportes, gabinetes, routers, antenas, herramientas, vehículos, generador y hasta la comida provista por la escuela!, todo organizado, aportado y gestionado por un conjunto de personas sin ninguna motivación de lucro.

Nos felicitamos a todos los participantes de esta aventura. En breve concretaremos los pasos restantes para dejar este canal de comunicación funcionando con todo su potencial.

Jornadas como la de ayer son las que dan un sentido profundo al concepto de la “libertad construida desde la colaboración entre pares”.

Este artículo se acompaña de un foto-relato.

Avanza LaBolsaLibre

Nos satisface ver que en sus conversaciones contemplan continuamente la red digital sin perder de vista la red humana, sus interacciones, imaginando cómo se van a manejar para crear y mantener la red.

Las juntadas muestran inequívocamente que es una red que va a dar sus frutos y realmente acercará a las familias a una solución que simplifique su vida. Quienes asisten son en su mayoría familias que van con sus hijos e hijas, quedando una o dos personas al cuidado del conjunto infantil, y el resto definiendo los pasos a seguir. La gente es cálida, se habla con respeto, hay cerca de cuatro equipos de mate y variedad de bocaditos dulces, comprados y caseros. Es un grupo hermoso con el que nos enorgullece trabajar.

Ya han encontrado presupuestos, han confirmado la fecha del taller inicial y eligieron iniciar de una manera más bien orgánica, con menos de diez casas interconectadas, para crecer a medida que superan los desafíos que, no les cabe duda, se les presentarán y resolverán.

Les enviamos nuestras felicitaciones y esperamos que continúen este proyecto colectivo con la misma alegría y compromiso iniciales, llenando de sonrisas sus encuentros como sucede hasta ahora.

Battle of the Mesh v8

The Wireless Battle of the Mesh is an event that aims to bring together people from across the globe to test the performance of different routing protocols for ad-hoc networks, like Babel, B.A.T.M.A.N., BMX, OLSR, and 802.11s.

Many developers and community networkers will join the event to hack, test, discuss, explain and learn.

If you are interested in dynamic routing protocols or wireless community networks you can’t miss this event!

The BattleMesh is free of charge and open for all, every year we strive to keep participation costs low by negotiating deals for accommodation and food.

This year the event will take place from 3rd to 9th August 2015 in Maribor, Slovenia and will be hosted by Wlan Slovenia.

AlterMundi endorses and supports the Battle of the Mesh v8 because of the efforts made by its community to advance the field of wireless mesh networking and foster the development of grassroots community networks.

We hope we’ll be able to attend in person this year, so we’ll support the event in the following ways:

  • help to promote the event
  • bring members of the community to the event
  • prepare the testbed firmware in advance, as part of the firmware team
  • participate in the test design process

Many other communities endorse and support the Wireless Battle of The Mesh v8, an up to date list of the endorsers of the Battlemesh v8 can be found at the main Battlemesh website.

If you are interested in coming join the event’s Mailing List to stay up to date with the latest news.

Argentina Digital: fomento a las Redes Comunitarias

Entre otros cambios, mejoró la definición de neutralidad, adoptando el trabajo previo de la comisión en esta materia; se amplió el Artículo 2 (Finalidad) declarando la importancia de garantizar las economías regionales y los actores locales, ya sean individuales o colectivos; la inviolabilidad de las comunicaciones incorporó la prohibición del “registro y análisis” sumados a la interceptación. Otros cambios, demandados por el sector de las cooperativas y PyMES, se centran en reducir o regular asimetrías.

En lo que respecta a la tarea de AlterMundi, como promotor de las Redes Comunitarias en pequeñas poblaciones, en adición al apoyo para el desarrollo local en la Finalidad de la ley, se agregó un punto específico en el Artículo 82:

“fomento y resguardo de las denominadas redes comunitarias, garantizando que las condiciones de su explotación respondan a las necesidades técnicas, económicas y sociales de la comunidad en particular”

La redacción es amplia y deja abierto el tema a que la Autoridad de Aplicación regule sobre esta materia pero creemos que el reconocimiento, por primera vez en la legislación nacional, de las Redes Comunitarias como un actor en el escenario de las comunicaciones, afirmando su valor al proponer su fomento y resguardo, es un avance muy grande respecto de la situación legal confusa en la que estas redes deben operar hasta hoy en nuestro país.

La ley no establece condiciones especiales para estas redes, por lo que se entiende que las Redes Comunitarias deberán solicitar licencia de Servicios de TIC como cualquier otro licenciatario. Desde AlterMundi entendemos esto como una ventaja; en el contexto de fomento y resguardo, es esperable que la asignación de estas licencias no sea dificultosa o costosa para las Redes Comunitarias, mientras que su obtención las pondrá en igualdad de condiciones con el resto de los operadores, permitiéndoles celebrar acuerdos de Intercionexión y participar de forma plena en el sistema de comunicaciones del país. En las regiones del mundo donde las Redes Comunitarias han tenido mayor desarrollo, éstas funcionan como operadores reconocidos, sin distinción respecto al resto. Aquí estaríamos estableciendo un marco en el que estas redes podrán ser licenciatarias pero a su vez se reconoce la importancia de su fomento y resguardo.

Agradecemos a Enrique Chaparro la mención a las Redes Comunitarias durante su presentación en la comisión, como también a Matías Mirabelli del Partido Pirata de Argentina por exponer el tema y facilitarles a los senadores los textos elaborados en conjunto con AlterMundi sobre propuestas de modificación al proyecto de ley y su argumentación.

Desde nuestro espacio continuaremos participando propositivamente hasta ver la ley promulgada.

Como aporte para la continuidad del debate, nos gustaría ver en el capítulo de Definiciones una definición clara de Red Comunitaria. Esta sería nuestra versión:

Red Comunitaria: red de auto-prestación de servicios de comunicación, sin finalidad de lucro y con fines comunitarios. La propiedad y gestión de la red comunitaria es colectiva, siendo su figura legal: mutual, asociación civil, comunidad originaria u otro tipo de entidad sin fin de lucro y de participación democrática. La información sobre el diseño y funcionamiento de la red es abierta y accesible; se permite y fomenta la extensión de la red por parte de los usuarios. La red comunitaria ofrece acuerdos de libre interconexión y libre tránsito a las redes que ofrecen reciprocidad.

Entrevista a Nicolás Echániz


¿Cómo comenzaste a trabajar en la problemática de las Redes Libres?

Comencé a dar forma a la idea de AlterMundi allá por el 2002, cuando empezando a trabajar en relación a las ecoaldeas, tecnologías apropiadas, sistemas de intercambio local, software libre, cooperativismo, comercio justo y otras iniciativas aparentemente desconectadas entre sí, tuve una epifanía muy simple: lo que tenían en común era que todas ponían el acento en la colaboración entre pares, en oposición al modelo de lo concentrado. Asumí entonces una especie de misión, que sigue siendo hoy el corazón de AlterMundi: promover la materialización de un paradigma basado en la libertad construida desde la colaboración entre pares.

Participé durante algunos años en eventos, dando charlas en diversos círculos, alertando sobre la importancia de distinguir estos dos paradigmas en sus múltiples facetas, identificando claramente a quienes están del otro lado: Microsoft, Monsanto, Walmart, JP Morgan Chase, Clarín o Barric Gold, por dar algunos ejemplos conocidos, pero también a quienes están de Este lado, trabajando por el software libre, la soberanía alimentaria, el comercio justo, las economías locales solidarias, los medios de comunicación populares y alternativos o el cuidado colectivo de los bienes comunes, tangibles e intangibles.

En esta tarea comprendí que lo urgente es aprender a identificar y habitar la lucha de los otros, sin importar sus áreas de militancia, entendiendo que es un modo de hacer y de pensar lo que nos une y que sólo consiguiendo articular e integrar nuestras propuestas podemos alcanzar una instancia realmente superadora de este paradigma deshumanizante que ha sido globalizado por un poder concentrado cuyos actores operan en perfecta coordinación, armados de su maquinaria de desinformación y homogeneización hacia un pensamiento único autovalidado.

La comunicación entre las personas, desde el enfoque de las redes libres comunitarias, se manifestó como una herramienta fundamental en ese camino.
Como Asociación Civil, AlterMundi comienza a formalizarse recién en 2012, a partir de nuestra participación en el diseño del proyecto Arraigo Digital (dentro de la órbita del Ministerio de Educación de la Nación) y desde entonces nuestra tarea cotidiana ha estado principalmente enfocada en las redes comunitarias para pequeñas poblaciones.

¿En qué consiste una Red Libre? ¿Cuáles son sus objetivos?

Hay múltiples definiciones y por el momento no hay verdadero consenso al respecto. Desde AlterMundi hacemos una distinción clara entre lo que entendemos por Red Libre y por Red Comunitaria.

Decimos que una Red Libre tiene estas características:

  • libre uso: puede ser utilizada por sus participantes para ofrecer y recibir cualquier tipo de servicio que no afecte su buen funcionamiento
  • neutralidad: no inspecciona ni modifica los flujos de datos dentro de la red más allá de lo necesario para su operación
  • libre interconexión: permite, de forma libre y gratuita, el flujo de datos con otras redes que respeten las mismas condiciones
  • libre tránsito: provee a otras redes libres acceso a las redes con las que mantiene acuerdos voluntarios de libre interconexión.

Si bien el diseño de Internet desde sus inicios se parecía bastante a un conjunto de redes libres interconectadas (en los términos que enunciamos), el escenario es muy diferente desde que las redes comerciales controlan globalmente la porción dominante de la infraestructura.

Hoy en día los operadores con más presencia en una región cobran muchas veces cifras exhorbitantes a los operadores más pequeños o a las redes académicas y públicas por convenios de interconexión o de tránsito.

Esta Internet organizada bajo criterios económicos, impuestos por quienes más infraestructura concentran y controlan, afecta el buen aprovechamiento de los recursos existentes. La información hoy no circula por los caminos técnicamente óptimos, sino por los que los acuerdos comerciales habilitan.

Un mensaje enviado por un usuario en Buenos Aires a un amigo en Córdoba puede llegar a viajar hasta Miami para luego volver al país antes de llegar a su destino. Esto ocurre porque el tránsito de información entre las redes de nuestro país no es siempre libre y por lo tanto para muchas empresas resulta más económico contratar estas rutas internacionales que pagarles a las empresas hegemónicas locales para utilizar los caminos más cortos.

El gran objetivo de las redes libres, como las entendemos desde AlterMundi, sería entonces devolver el sentido común a la estructura de Internet, permitiendo la libre circulación de la información, aprovechando al máximo la infraestructura y nivelando la cancha para que las medianas y pequeñas redes, ya sean privadas, públicas o comunitarias no paguen peaje a los grandes operadores y puedan entonces desplegarse con más facilidad en zonas donde hoy los servicios de Internet que conocemos son económicamente inviables para un nivel de prestación aceptable.

Es en este terreno que las redes comunitarias, como una expresión particular de las redes libres, juegan un rol fundamental.

Una Red Comunitaria es una Red Libre en la que, además de las características ya enunciadas:

  • propiedad colectiva: su infraestructura es propiedad de la comunidad que la despliega;
  • gestión social: la red es gestionada por la misma comunidad;
  • diseño accesible: la información sobre cómo funciona la red y sus componentes es pública y accesible;
  • participación abierta: cualquiera puede extender la red, respetando su diseño y sus principios.

En este tipo de redes, el aspecto social es fundamental. Las mismas personas que usan la red la construyen asistiéndose mutuamente y es compromiso de todas que la red se mantenga saludable y que pueda crecer para cubrir las necesidades de cada una.
La misión de las redes comunitarias puede variar de un sitio a otro, pero en general tienden a empoderar al pueblo en el uso y comprensión de la tecnología y a promover un acceso más inclusivo a los recursos digitales, locales y externos.

Desde AlterMundi, si bien internacionalmente colaboramos y nos articulamos con organizaciones que trabajan con modelos mixtos de redes libres y redes puramente comunitarias, en el terreno nos especializamos en estas últimas. Nuestro trabajo se centra principalmente en el desarrollo de un modelo de red específicamente adaptado a la realidad de pequeñas poblaciones digitalmente excluidas por el modelo comercial tradicional.

En su aspecto técnico, ¿qué herramientas se necesitan para crear una Red Comunitaria? ¿cualquiera puede hacerlo?

En cuanto al hardware, es decir la parte física, se puede crear una red comunitaria con elementos usualmente disponibles en comercios de informática, algunas pocas herramientas, materiales simples y creatividad.

Existen muchas formas de hacer redes comunitarias y hay experiencias diversas en todo el mundo. En cada lugar los costos, el diseño y la complejidad de las estrategias adoptadas varía según las condiciones.

Nosotros decidimos enfocarnos en la realidad latinoamericana y desarrollamos un modelo de red al que llamamos MiniMaxi, que intenta maximizar las prestaciones y la facilidad de despliegue pero manteniendo al mínimo los costos y los requerimientos de conocimientos específicos previos. Apuntamos a que estas redes puedan ser creadas y mantenidas en cualquier pequeño pueblo por personas sin experiencia en el tema.
En el caso de las redes que acompañamos desde AlterMundi, para tareas que puedan ser más complejas, como por ejemplo el diagnóstico de algún problema inédito en la red, la asociación presta soporte a distancia y, cuando es necesario, in situ.

El modelo de red MiniMaxi se compone de:

  • una referencia de hardware que comprende tanto el router y las antenas a utilizar como los materiales para la adaptación a la intemperie y la instalación
  • un firmware (sistema operativo) para instalar en los routers, que permite su auto-configuración
  • un número de herramientas de software necesarias para la personalización y el monitoreo de estado de la red

Este modelo fue adoptado total o parcialmente por proyectos de redes comunitarias en diferentes regiones y países. En Argentina, donde es más utilizado, las zonas donde se despliegan las redes más grandes son el Delta de Tigre en Buenos Aires y el Valle de Paravachasca en Córdoba.

¿Qué experiencias rescatarían como ejemplo en nuestro país y en el mundo?

En el mundo, guifi.net es la red libre por antonomasia. Con sus más de 25.000 nodos activos cubre una importante porción de Cataluña y se extiende a diferentes ciudades y regiones de la Península Ibérica. Es la primera red libre que experimenta con despliegue propio de fibra óptica a mediana escala y forma parte del “punto neutro” de Cataluña, el CATNIX (lugar donde convergen las redes de la región).

Otros ejemplos relevantes en Europa, el continente con más desarrollo en este tema, son Freifunk en Alemania, Funkfeuer en Austria, Ninux en Italia, AWMN en Grecia y la Federación de ISPs sin fin de lucro (FFDN) en Francia. En América del Norte, entre otros existen: Kansas City Freedom Network, People’s Open Network en California y Réseau Libre en Montreal. En Sudáfrica es muy conocido el trabajo de VillageTelco, que tiene un enfoque hacia la telefonía IP.

En América Latina hay proyectos de redes comunitarias en diferentes países. Nosotros tenemos contacto principalmente con gente de Colombia, Argentina y Brasil, donde nuestros desarrollos fueron más adoptados.

En Argentina existen proyectos históricos como BuenosAiresLibre en la ciudad de Buenos Aires, o LUGRo-Mesh en Rosario y una nueva camada de redes MiniMaxi: QuintanaLibre, AnisacateLibre, LaSerranitaLibre, NonoLibre y DeltaLibre. También el INTI trabaja desde hace algunos años investigando la viabilidad de este tipo de redes para su despliegue en zonas donde otros modelos no han resultado.

Un caso que seguramente resultará paradigmático en los próximos años es el de NonoLibre, en el valle de Traslasierra, donde la fuerza con la que empezó el pueblo a hacerse cargo de su propia red luego de un taller intensivo de una semana, no tiene precedentes.

Otra experiencia que resulta digna de mención es la interacción que se ha conseguido entre las redes del Valle de Paravachasca con la Universidad Nacional de Córdoba, a través del Laboratorio de Redes y Comunicación y de la Prosecretaría Informática. Desde este año, gracias a un enlace propio de 50Km, las redes comunitarias han establecido interconexión con la red de la Universidad. La UNC, aparte de comenzar a fomentar la investigación y el estudio académico de este tipo de redes, también se ha ido estableciendo como un importante centro de convergencia de las redes regionales, alojando tanto al NAP de CABASE en Córdoba como al futuro nodo de Arsat.
Para nuestras redes comunitarias, lograr este tipo de interconexiones representa un grado de madurez que no se había conseguido previamente en el país y me animaría a decir en el continente.

¿QuintanaLibre es una creación suya? ¿De qué se trata y cómo está implementada?

QuintanaLibre fue la primera red en utilizar el modelo MiniMaxi. De hecho fue y de alguna manera sigue siendo una red-laboratorio, donde permanentemente ponemos a prueba nuevos diseños, tanto de antenas como de equipamiento pero principalmente de software.

Nació a inicios del 2012 como una puesta a prueba del diseño que hicimos para Arraigo Digital pero sabiendo que su despliegue venía a resolver una deficiencia muy importante de alternativas de comunicación en el pueblo.

José de la Quintana es un pueblito serrano, con muy baja densidad de población, que tampoco es destino turístico y por lo tanto para las empresas tradicionales es muy poco atractivo como mercado. Los celulares sólo funcionan en las lomas altas y hay muy pocas líneas de telefonía fija, que están más tiempo fuera de servicio que funcionando. Los proveedores de Internet (inalámbrica) existentes antes de la llegada de QuintanaLibre ofrecían conexiones de 512Kbps (“medio mega”) a quienes tenían la suerte de tener visibilidad con sus torres, por valores inaccesibles para mucha gente.

Hoy en día contamos, gracias a la UNC y a la empresa Silica Networks, con un enlace propio dedicado de 20Mbps (veinte “megas”) simétricos, que se distribuye entre más de cuarenta familias, a las que se suma también la escuela secundaria, la radio comunitaria y los espacios públicos del pueblo, donde es muy común ver chicos usando la red con sus netbooks de Conectar Igualdad. La situación de conectividad hoy es comparable a la de ciudades medianas, por unos costos ínfimos que socializamos para mantener en funcionamiento la red.

Pero la conectividad con Internet no es lo único que posibilita QuintanaLibre; sus servicios locales, que dependen exclusivamente de la infraestructura propia, también son importantes. Contamos con un portal del pueblo donde todos pueden publicar información e inclusive clasificados. También tenemos un servicio interno de chat, independiente de redes externas, que al igual que el servicio de llamadas de Voz sobre IP (en experimentación) nos permite conectarnos entre vecinos de manera fluída. La Radio FM del pueblo aprovecha la red para hacer transmisión en vivo de su programación, tanto a la red local como a Internet.

En cuanto al aspecto técnico, la red es de tipo mesh (en malla), utiliza equipos multi-banda (2.4Ghz y 5Ghz en simultáneo), con antenas que fabricamos localmente. Los routers son adaptados para la intemperie, se les instala el software desarrollado por AlterMundi y se colocan en los techos de las casas. El firmware que instalamos: AlterMesh, permite la auto-configuración de los equipos de manera que al arrancar el nodo ya “sabe” como participar de la mesh. Para el enrutamiento utilizamos el protocolo batman-advanced, que permite que todo el pueblo funcione como una gran red local, lo que facilita la implementación de servicios y compartir contenidos. Sumando a esto el despliegue de IPv6 en nodos y dispositivos finales, la red permite publicar de manera transparente, desde cualquier computadora o celular, servicios y contenidos tanto en su interior como al exterior.

¿Cuáles son los riesgos (en cuanto a seguridad informática) que puede tener una Red Comunitaria?

Los riesgos de sufrir ataques informáticos en una red libre no difieren particularmente de los riesgos que afrontan otros tipos de redes ya que las tecnologías utilizadas son básicamente las mismas. Puede haber vulnerabilidades específicas que tengan que ver con componentes más experimentales, como por ejemplo protocolos de enrutamiento dinámico. No tenemos noticia de ninguna red comunitaria donde la seguridad se haya convertido en un problema.

El hecho de que la red permita con más facilidad a las personas ofrecer servicios y compartir contenidos, genera también una conciencia diferente sobre el uso de la red y de sus dispositivos. Creemos que esta toma de conciencia es positiva también en relación a la seguridad.

¿Cuáles son los obstáculos más sobresalientes para la multiplicación de las redes comunitarias en nuestra región?

Más allá de los desafíos típicos relacionados a la dinámica social, las estrategias de transferencia de conocimiento y las problemáticas económicas típicas de las poblaciones pequeñas donde se despliegan estas redes comunitarias, la región sufre otros problemas estructurales en cuanto al acceso a la red global.

En nuestro país, como en el resto de Latinoamérica y en general en los países que no son históricamente centrales en el desarrollo de Internet, la principal dificultad para cualquier intento de democratización del acceso a la vida digital es el “impuesto al más débil” que pagamos cuando queremos comprar ancho de banda dedicado, para conectar estas redes al resto de Internet. Para dar una idea de la dimensión de este problema basta un ejemplo: en el Punto Neutro (Internet Exchange) de Cataluña, se puede comprar 1Gbps, es decir “mil megas por segundo” en vocabulario coloquial, por un valor mensual de u$s 780. En la Argentina, aún con los esfuerzos colectivos realizados por los pequeños y medianos operadores nucleados en la Cámara Argentina de Internet, el costo por 1Mbps en un Punto Neutro local ronda los u$s 40. Es decir que 1Gbps costaría unos u$s 40.000 por mes: un 5.100 por ciento (51 veces) más caro que en Europa.

Para entender cómo impacta esto en la democratización del acceso a la red de redes, pensemos que con lo que cuesta comprar 1Gbps durante un mes en Argentina, se podría contratar durante más de 4 años el mismo servicio en Cataluña, que tampoco es la plaza más económica del mundo.

Hoy en día, que en la Argentina los abusos en las diferentes cadenas de valor se han puesto en la mira con una política activa, sería muy positivo que hubiera una evaluación seria sobre los costos reales que afrontan los proveedores mayoristas en esta actividad y sobre todo tomar dimensión de los valores que se manejan en el mundo para desentramar este abuso que sufrimos a manos de un núcleo muy concentrado de empresas multinacionales.

¿Cuál es el vínculo de las Redes Libres con el Software Libre?

Hay una relación muy directa, en particular en lo que nosotros llamamos redes comunitarias, donde una de sus características: “la información sobre cómo funciona la red y sus componente es accesible a todos sus miembros”, estimula a la adopción del Software Libre, en tanto es la única alternativa que hace posible conocer el funcionamiento interno de la red a un nivel más profundo.

La comunidad que trabaja con este tipo de redes suele ser parte de la comunidad de software libre, aunque también hay casos en los que redes comunitarias se despliegan utilizando software privativo.

En el caso de AlterMundi, a partir de nuestra participación en espacios y eventos de la comunidad global, logramos establecer alrededor de nuestros proyectos de software un grupo internacional de desarrollo que nuclea no sólo a gente local sino también de guifi.net (Cataluña), de Eigenlab (Pisa), de Freifunk (Alemania) y de la FNF (Kansas City). Esta convergencia de miradas y voluntades es también novedosa y tenemos gran expectativa puesta en sus resultados. Libre-Mesh y LibreMap son dos proyectos de software libre nacidos de esa sinergia y ya están siendo adoptados por comunidades de diferentes partes del mundo.

¿Existe algún apoyo o vinculación con el Estado en relación a sus proyectos de conectividad?

Hemos colaborado en diferentes oportunidades, con Arraigo Digital (Ministerio de Educación), con la Universidad Nacional de Córdoba y con el INTI, tanto de Buenos Aires como de Córdoba. Sin embargo, a pesar de que hemos conversado con gente del Ministerio de Planificación y de Arsat, no hemos conseguido hasta el momento articular alguna experiencia en conjunto que permita evaluar la complementariedad de estos proyectos de redes comunitarias en pequeñas poblaciones digitalmente excluídas con proyectos como Argentina Conectada, la Red Federal de Fibra Óptica o el plan Pueblos Conectados. En general estos planes están elaborados considerando que exista una contraparte comercial local; ya sea una Pyme, una prestadora municipal o una cooperativa. Pero en los casos donde las redes comunitarias tienen más impacto es justamente allí donde no existen ninguno de estos actores y entonces es la propia red comunitaria la que debería funcionar de contraparte. Para nosotros sería un desafío muy interesante y estamos convencidos de que es necesario apoyar el crecimiento y la puesta en valor de la infraestructura controlada por el Estado, como garante del bien común pero también como sustento de las iniciativas de empoderamiento popular en el mundo de la comunicación, de soberanía tecnológica y de inclusión social a través de la inclusión digital.

Esperamos que con la puesta en funcionamiento del nodo de Arsat en la UNC tengamos oportunidad de interconectar nuestras redes y quizás eso acerque la posibilidad de que desde el Estado también se comiencen a adoptar los principios de las redes libres, de la misma manera que hoy se impulsa el software libre con HuayraLinux (dentro de Conectar Igualdad), algo impensable sólo unos pocos años atrás.

El reconocimiento a las redes comunitarias en el nuevo proyecto de ley Argentina Digital, que establece su “fomento y resguardo”, es una novedad muy importante. Es la primera vez que se reconoce en el marco legal que regula las comunicaciones en Argentina la existencia de este tipo de redes.

Nuestra convicción desde AlterMundi es que es necesario un Estado presente, amigo del poder popular que apoye las iniciativas de autogestión, si pretendemos, con cierto nivel de realismo, materializar el sueño de un paradigma basado en la libertad construida desde la colaboración entre pares que resista a la presión de los poderes fácticos.

*Este artículo está basado en una entrevista realizada por Nicolás Píccoli para la agencia Télam, que no ha sido publicada.

Ley Argentina Digital, la perspectiva de AlterMundi

Desde AlterMundi aplaudimos el proyecto, por considerar que su aplicación será de beneficio para el pueblo en su conjunto, a partir, principalmente, de la mejor capacidad para competir que tendrán los pequeños prestadores en el interior del país, donde los pocos actores que conforman el mercado mayorista de transporte de datos abusan de su posición dominante, quizás más que en cualquier otra cadena de valor.

Para dar una idea de la dimensión de este abuso basta dar un ejemplo: en el Punto de Intercambio (Internet Exchange) de Cataluña, se puede comprar 1Gbps, es decir “mil megas por segundo” en vocabulario coloquial, por un valor mensual de u$s 780. En la Argentina, aún con los esfuerzos colectivos realizados por los pequeños y medianos operadores nucleados en la Cámara Argentina de Internet, el costo por 1Mbps (un mega por segundo) en un Punto de Intercambio (NAP) local ronda los u$s 40. Es decir que 1Gbps costaría unos u$s 40.000 por mes: un 5.100 por ciento (51 veces) más caro que en Europa. Si consideramos los valores que un proveedor pequeño paga en regiones del interior del país donde no existen Puntos de Intercambio, el costo del mega puede fácilmente ascender a u$s 200 por mes y más; el negocio es prácticamente inviable a partir del abuso de los operadores con posición dominante.

Sin dudas la obligatoriedad de interconexión entre operadores que propone la ley y la regulación estatal de las condiciones de estos contratos abre la posibilidad a conseguir un campo de juego más equilibrado para todos.

Del mismo modo, la desagregación de las redes de última milla de las empresas con posición dominante, posibilitará la competencia en zonas típicamente controladas por los grandes operadores.

Sin embargo, desde AlterMundi y a partir de nuestra experiencia de años diseñando y asistiendo en el despliegue y operación sin fin de lucro de redes de última milla (o de primera milla como preferimos llamarlas) en zonas digitalmente excluídas, hay algunos puntos que quisiéramos acercar al debate de esta nueva ley de Argentina Digital.

Obligatoriedad de participación en Puntos de Intercambio

Creemos que como política de Estado, debe ser prioridad la puesta en valor de las redes locales, regionales y nacionales y en ese sentido está demostrado que la estrategia más exitosa para favorecer el tráfico local es la creación de Puntos de Intercambio (Internet Exchange), donde las redes de los operadores de una misma región convergen e intercambian tráfico libremente, es decir, de manera abierta, gratuita y neutral. Dejar la conformación de los Puntos de Intercambio y la participación de los operadores de redes al arbitrio de sus decisiones privadas implica, como ya lo ha demostrado la historia del desarrollo de Internet en nuestro país, que cuando resulta más lucrativo desconectarse de los Puntos de Intercambio, los operadores tomarán esa decisión, impactando negativamente en la calidad de los servicios prestados por el conjunto de redes de una región.

La ley debería establecer la obligatoriedad para los operadores de conectarse a los Puntos de Intercambio que operen en las regiones donde sus redes tengan presencia.

También sería conveniente regular la operación de los Puntos de Intercambio dentro de la propia ley; por lo menos debería garantizarse que, siendo estatales, académicos o privados, deberían operar siempre sin fin de lucro.

Reconocimiento a las redes comunitarias sin fin de lucro

En el mundo existen variadas modalidades de auto-prestación de servicios en las que vecinos de un pueblo, ciudad o región deciden trabajar en conjunto para construir sus propias redes de datos, ya sea para transportar servicios locales, Internet o telefonía, sin fines de lucro o estructura comercial.

La motivación más frecuente en nuestro país radica en que hay zonas digitalmente excluídas, donde no existe ningún tipo de servicio comercial porque a los grandes operadores no les resulta lucrativo y la propia escala no permite siquiera la viabilidad de un proveedor local, PyME o cooperativa.

En estos casos, los vecinos, a partir de tecnologías abiertas, desarrolladas por diferentes comunidades digitales del mundo y difundidas localmente por organismos u organizaciones civiles, encuentran en las redes comunitarias la posibilidad de contar con un servicio local propio, de bajísimo costo y alta performance.

Solamente en la provincia de Córdoba existen más de 300 pueblos con menos de 1000 habitantes. El plan Argentina Conectada, a través de su Red Federal de Fibra Óptica llegará a la puerta de estos pueblos, pero en muchos de ellos no habrá operadores locales que puedan operar la red de última milla. Multiplicando estos números en el resto de las provincias, son miles de pueblos los que quedarán en un limbo hasta que el Servicio Universal los alcance. Las redes comunitarias son ideales para resolver estas situaciones. La experiencia de AlterMundi en el Valle de Paravachasca y otras regiones del país demuestra que con una inversión mínima, distribuida entre los habitantes de los pueblos es posible construir redes de alta calidad y fácil despliegue y operación.

La Unión Europea tiene tan en cuenta la mirada de las redes comunitarias que hasta financia el proyecto CONFINE, con presupuesto millonario, dentro del programa FIRE (Future Internet Research and Experimentation Initative), entendiendo que las tecnologías y estrategias desarrolladas dentro de las redes comunitarias sin fin de lucro pueden presentar avances determinantes para el futuro de Internet.

La nueva ley podría mencionar a las redes sin fines de lucro (ya consideradas en la Resolución 1246/98 de la Secretaría de Comunicaciones) como un actor especial dentro del esquema de comunicaciones del país. Estas redes, cuyo objetivo es la ampliación del acceso a los servicios de comunicaciones:

  • deberían considerarse excentas del pago de tasas y aranceles,
  • deberían tener el derecho a interconectarse libre y gratuitamente con aquellos operadores que ejercen posición dominante y a la Red Federal de Fibra Óptica,
  • deberían poder participar, sin costo, de los Puntos de Intercambio, o Nodos de Arsat regionales,
  • podrían recibir subvenciones derivadas del fondo del Servicio Universal tendientes a mejorar la calidad de los servicios prestados.

Todo esto entendiendo que las redes sin fines de lucro sostenidas por las propias comunidades donde se despliegan representan una expresión pura de la finalidad de esta ley.

Revalorizar los extremos de la red

La red global Internet, compuesta por todas las redes locales, académicas, comerciales, estatales, etc. fue diseñada desde su inicio como una estructura descentralizada, sin un púnto único de fallo. Esta estructura determina que dentro de la red deberían existir las condiciones para que todos participáramos como pares. La misma computadora que utilizamos para acceder a Facebook o a Google, puede al mismo tiempo estar prestando un servicio accesible globalmente por cualquier otro usuario conectado a Internet. Esto posibilita que, a pesar de que actualmente haya una tendencia a la concentración de servicios en grandes corporaciones (Facebook, Twitter, Whatsapp, Google, etc.) cualquier dispositivo conectado a Internet es potencialmente tanto un proveedor de servicios y contenidos como un consumidor.

Las redes adquieren valor en tanto los servicios y contenidos alojados en ellas son accedidos por más personas. Si se desea apuntalar la independencia tecnológica, debemos hacer crecer el peso específico de las redes nacionales y para ello debemos potenciar a los usuarios no sólo como consumidores sino también como proveedores.

La importancia real de las redes está en los extremos, allí donde están las personas, los servicios y los contenidos, pero para potenciar los extremos hace falta establecer condiciones propicias.

La nueva ley podría considerar:

  • la provisión de IPs públicas a todos los dispositivos que se conectan a las redes nacionales (pomoviendo la adopción de IPv6).
  • provisión de IPs públicas fijas sin costos adicionales.
  • establecer una regulación de la velocidad mínima de transmisión (VMT) que sea simétrica y no asimétrica.
  • establecer que cada ciudadano del país tiene derecho a por lo menos un nombre de dominio sin costo (sin pagar el arancel establecido por Nic.ar).

En el mismo sentido, sería positivo para mejorar la importancia relativa de las redes argentinas en el mundo, promover el establecimiento de centros de datos para alojamiento de servicios y contenidos en el país. La barrera principal para convertir esto en realidad es el precio del ancho de banda internacional que los operadores globales ofrecen en la región. La ley podría incluir un apartado mencionando la capacidad estatal de regular el precio de estos servicios. Estos no quedan comprendidos dentro del concepto de interconexión entre operadores dentro del país que ya incluye la ley; se deberían explicitar como servicios de tránsito IP global.

Internet, tanto a nivel global como nacional, regional o local se rige por acuerdos de interconexión donde quien es dueño de la red más importante le cobra al más chico por interconectarse; esto establece una injusticia en cuanto la interconexión siempre es bidireccional pero la “red grande” nunca paga por el tráfico, mientras la red chica paga tanto cuando consume datos como cuando los provee. Fortalecer los extremos significa fortalecer las redes locales y por lo tanto favorecer el equilibrio de esta balanza, en los diferentes niveles.

Permitir la extensión de las redes existentes

Es frecuente que los contratos de las empresas prestadoras de servicios de acceso a Internet prohiban que los usuarios compartan la conexión o extiendan la red. Esta prohibición, considerada por especialistas como una cláusula abusiva, si bien posiblemente no podría sostenerse en una denuncia ante la Justicia, funciona como amedrentador, de manera que muchas personas no comparten sus conexiones a Internet por miedo a estar violando esos contratos.

En el espíritu de la ley Argentina Digital, que declara el interés nacional a los Servicios de Tecnologías de la Información y la Comunicación, sería constructivo a este fin y en función de un mejor ejercicio del derecho humano a la comunicación, establecer que los usuarios de redes tienen permitido extender su alcance mediante tecnologías abiertas, siempre que esta actividad se realice sin fin de lucro.

Completamos el enlace de 50Km

Con este enlace, las redes comunitarias del Valle de Paravachasca están ahora conectadas por sus propios medios a la institución que aloja el NAP (Internet Exchange) regional.

Para realizar el enlace utilizamos dos parábolas de 34dbi con equipos Rocket de Ubiquiti.
En un extremo el equipo está ubicado en la cima de una montaña a 950m sobre el nivel del mar. Se instaló montado a un caño de dos pulgadas y 3m de largo que se amuró a una pared del refugio en la montaña.

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En el otro extremo se utilizó la torre de comunicaciones de la UNC y se ubicó el equipo a 20m de altura (sumados a los 12m del edificio). La Universidad se encuentra a 440m sobre el nivel del mar.

En estas condiciones, logramos un nivel de señal a 50Km de -54dbm y 100Mbit/s de transferencia.

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El enlace se pudo completar gracias al trabajo colaborativo de Juan Giordano, José Pettina, Leandro Barbero, Guido Iribarren, Jésica Giudice y Nicolás Echániz y a la buena predisposición de Daniel Britos y Miguel Montes, de la UNC, que posibilitaron el acuerdo.

Esperamos seguir profundizando la relación con la Universidad durante 2014 y conectando más pueblitos de la región!

Battle of the Mesh v7

The Wireless Battle of the Mesh is an event that aims to bring together people from across the globe to test the performance of different routing protocols for ad-hoc networks, like Babel, B.A.T.M.A.N., BMX, OLSR, and 802.11s.

Many developers and community networkers will join the event to hack, test, discuss, explain and learn.

If you are interested in dynamic routing protocols or wireless community networks you can’t miss this event!

The battlemesh is free of charge and open for all, every year we strive to keep participation costs low by negotiating deals for accommodation and food.

This year the event will take place from Monday 12th to Sunday 18th of May 2014 in Leipzig, Germany at the Sublab, a very cool local hackerspace.

AlterMundi endorses and supports the Battle of the Mesh v7 because of the efforts made by its community to advance the field of wireless mesh networking and foster the development of grassroots community networks.

While this year we’ll be unfortunately unable to participate in person, we’ll support the event in the following ways:

  • help to promote the event
  • prepare the testbed firmware in advance, as part of the firmware team
  • design meaningful tests that can be run during the event

Many other communities endorse and support the Wireless Battle of The Mesh v7, an up to date list of the endorsers of the Battlemesh v7 can be found at the main Battlemesh website.

If you are interested in coming join the event’s Mailing List to stay up to date with the latest news.

Redes Libres para la inclusión social en BarCamp

El evento comenzó poco después de las 10am… ahí convocamos a la charla de Redes Libres para la inclusión social, que empezaría poco antes del mediodía, en uno de los laboratorios del Centro Cultural San Martín, en Buenos Aires.

La charla estuvo muy concurrida. Tuvo un público muy variado y atento: asistieron tanto experimentados en el tema (como deimidis de Mozilla y rochihc amiga de Buenos Aires Libre) así como gente del arte (la actriz @mariaTF3) y de otros rubros e intereses.

Las diapositivas fueron hechas a mano (Facilitación Gráfica!) y se fueron pegando en la pared del laboratorio a medida que las fuimos pasando, para que quedaran a la vista de todos durante la charla y el resto del evento.

El contenido tratado se basó en dos artículos pre-existentes:

Las preguntas de los asistentes circularon alrededor de las cuestiones técnicas y legales.
En cuanto a lo técnico, hablamos sobre la creación de un nodo y de antenas.
En cuestiones legales, se habló del mito “compartir es ilegal”: comentamos que hay jurisprudencia a favor del cliente de los ISP; no hay juicios en los cuales haya ido preso ni nada parecido ningún ciudadano por compartir su conexión al resto de Internet.

Las láminas quedaron disponibles online.

Ahora más personas conocen un poquito más sobre Redes Libres… misión cumplida!