QuilpoLibre en gestación

Partimos temprano desde San Marcos Sierras con gran expectativa.
Saliendo del asfalto, un camino largo de tierra nos lleva a Quilpo. Silencio de monte, pero también de cansado esfuerzo. Algunos andan ese camino a diario para llegar a la escuela o para empezar su jornada de trabajo en la cantera de caliza. Otras personas entraron alguna vez para quedarse a vivir y a otros, Quilpo los vio nacer y crecer.
En monte sumiso, la cal derrama su leche que alimenta casi todas las bocas, al tiempo que pinta de tonos pálidos un pueblo entero.
Una vida marrón y blanca, unida -pero también aislada – por algunos caminos de ripio. Todos esos caminos desembocan en la escuela, donde nos recibe con entusiasmo Patricia.
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Los chicos en el patio detuvieron su reloj para jugar a la pelota.
De a poco se van acercando y formando entre todos un grupo de gente con ganas de aprender y conocerse. En el piso, bajo las ramas de un generoso árbol, nos presentamos en ronda; talleristas, profesores y alumnos.
Leandro y Silvina ayudaron mucho con su esmerada descripción del lugar y su gente, preparándonos el espíritu con el que presentarnos. También durante el taller fueron claros nexos entre los nuevos y los de siempre. Javier, con su frescura pueril, se divirtió siendo una sana combinación de asistente y alumno.
Habla Luciano; entiende que estamos acá para armar antenas.
Antes de armarlas hay que entender qué es una antena, entre muchas otras cosas!
Conversando, jugando, chisteando, van saliendo nuevos conceptos, nuevas maneras de ver y entender las redes -de personas, de intereses, de comunicación, de ondas que viajan a través de… si! antenas!.
La realidad de los alumnos de Quilpo está bien lejana de lo que venimos hablando. Día tras día, todos esperan el momento de ir a la escuela para poder entrar<>salir a Internet. Qué es Internet? Lo construimos.
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Siendo Internet una extensa red que cubre el mundo, ¿sienten que Quilpo está incluida en esa red? A pesar de acceder desde la escuela, no se sienten parte de una red sino un punto unido a una red. Unido por un hilo tenue de treinta y seis mil kilómetros hacia el cielo.
La red comunitaria les acerca un universo nuevo. Se entusiasman imaginando qué podrían hacer si construyeran una entre todos. Sueñan, pero sueñan en vigilia. Les brindamos nuestro soporte incondicional en pos de esa materialización.
Burbujeamos entonces hacia las mesas de trabajo. Manos a las obras!
Cajas, cables, routers, pinturas y pinceles, pinzas, fichas de todo tipo bailan en sus manos. Solidifican conceptos, aprenden técnicas pero también nuevas habilidades.
Roxana, con los ojos llenos de novedad y orgullo, se convierte en soldadora de estaño.
Ganan confianza, la red comunitaria se vuelve más posible, más cercana.
Dos nodos alistados con sus manitas conversan entre sí, de punta a punta del largo patio.
Una videoconferencia se hace posible con esa red mínima. Risas y sonrisas se reflejan en las pantallas, como prueba de un gran esfuerzo, de un día lleno de sorpresas.
Por mi parte, sólo me queda agradecer la hermosa experiencia que hicieron posible este día. Sin duda, esta historia no termina acá…
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Agradecimientos especiales:
A la directora del IPET 110, Nancy Bijelich, y la secretaria Patricia Juárez, por hacernos un lugar a pesar de lo complicada que fue su semana.
A Leandro Rueda (de INTI Cruz del Eje) y Silvina Harari por no bajar los brazos cuando parecía que el proyecto flaqueaba, por brindar su tiempo, su casa, su alimento y hasta su familia! Me llenaron de alegría y duraznos en almíbar caseros 🙂
A Javier Jorge, de INTI Córdoba, que llenó de humor todo momento. Supo ser el mejor aliado de las alegrías. A Soledad Vignau, también de INTI por su atenta presencia.
A los docentes de la Escuela: Patricia Juarez, Santiago Sánchez, Lucas Lena y Ángela Luna, por su compromiso y acompañamiento.
A Cecilia Cargnelutti y Juan Allende que no han podido acercarse ese día, pero trabajaron en los días previos para hacer posible el taller.
A Julián de la Reta que siempre está dispuesto a seguirnos con su cámara por donde sea que viajemos.
A Yamila, Rocío, Ana, Matías, María, Luciano, Michel, Cristian, Karen, Manuel, Gabriel, Johana, Florencia, Joel, Erika, Roxana, Luis y Micaela por regalarnos sus ganas de aprender.
Finalmente, a todas las instituciones que intervinieron: INTI de Cruz del Eje, INTI Córdoba, IPET 110 de Quilpo, IPET 265 de José de la Quintana, el Programa Conectar Igualdad de Córdoba y el EPAE, del Ministerio de Educación de la Provincia.